La recuperación de la sexualidad de la mujer: escuchar y sentir el útero

La civilización patriarcal cambia el principio de la vida por el de la muerte, y por eso ha tenido en el cuerpo femenino su principal enemigo y su objetivo estratégico central; Romeo de Maio decía que la historia del cuerpo femenino, en nuestra civilización, es una Ilíada de sufrimientos. En el Génesis también se ordena la destrucción de la serpiente (el símbolo de la sexualidad de la mujer) y la prohibición de su conocimiento. Porque si la mujer pare sin deseo y con dolor, y si se aparta de ella a la criatura en el momento del alumbramiento (para cortar el deseo y la producción hormonal que regularía el acoplamiento de ambas), la criatura queda privada de la carga de energía que le corresponde a su integridad humana, al tiempo que la madre queda insensibilizada; insensibilizada ante los deseos y ante el sufrimiento de su prole; es decir, capacitada para realizar las funciones nutricias maternas de manera fría y aséptica, con la disciplina y la represión establecidas en el orden social.

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