Las frutas de Japón: unas verdaderas joyas

Muchas veces, si queremos una fruta, podemos ir al supermercado más cercano de nuestra casa y encontrar una gran variedad de frutas a precios accesibles, pero en Japón el simple hecho de comprar una fruta no es tan simple ni tan económico como lo es aquí en México. De hecho, en Japón, regalar una cesta de frutas es considerado un regalo muy exclusivo y elegante,  pero ¿por qué la fruta es tan cara?

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«Campos de concentración» en E.U.A. y México

El mes pasado leí una de las obras de la aclamada escritora chilena Isabel Allende, titulada «El amante japonés».

A decir verdad a pesar de que me atrajo mi fanatismo por la cultura japonesa, mi gusto por el realismo mágico y el trabajo de Isabel Allende en el best seller «La casa de los espíritus», «El amante japonés» NO me gustó mucho.  Pareciera un montón de cosas que están de moda forzadas a estar juntas a través de la historia de los personajes, cosas como la cultura japonesa, la segunda guerra mundial, los problemas que enfrentaron los judíos por aquellos entonces, las novelas de fantasía y juegos de video. También habla un poco acerca de la prostitución en los países de Europa del Este y de la pornografía infantil.

Sin embargo, sí aprendí un par de cosas nuevas del libro. La que llamó más mi atención fue que en Estados Unidos hubo un «campo de concentración» llamado Topaz en donde debieron permanecer, a partir del ataque a Perl Harbor, todos los japoneses, incluso aquellos nacidos en Estados Unidos de América de primera generación, los «nikkei americanos».

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Los medios y el gran terremoto en Japón

El 11 de marzo de 2011 ocurrió el gran terremoto en el norte de Japón. Ahora que han pasado ya 2 años, voy a hacer una remembranza sobre “algunas cosas de los medios de comunicación” que sucedieron en aquel momento, desde mi punto de vista como una trabajadora relacionada con los medios, y también como usuaria.

Cuando ocurrió, yo estaba en mi oficina en Tokio. Tan pronto como acabo aquel  largo temblor, no funcionaban los teléfonos móviles por la saturación de los medios. Mis compañeros encendieron las televisiones y One-seg (el servicio de Televisión móvil). Ahí emitieron las escenas del maremoto que se llevó casas, coches y que provocó la explosión de la planta atómica deFukushima como si se tratara de una película, así que nos quedamos sin palabras.

Luego, todas las radiodifusoras terrestres suspendieron la transmisión de programas normales, y se enfocaron a los especiales del desastre durante las 24  horas del día y durante 3 días SIN NINGÚN ANUNCIO. En ese momento, me di cuenta que estábamos en una situación grave, aunque no había tantos estragos visualmente en Tokio donde yo estaba. Sigue leyendo