El borrachito Anton

Hola, en este post quiero mostrarles un poema que conozco desde muy pequeña, mi bisabuela solía recitármelo cada tarde, ya que me gustaba mucho.

En noche oscura y brumosa
tan atontado iba Antón,
que cayó de un tropezón
en la acera resbalosa.

Soltó un feo juramento
diciendo: ¿quién se cayó?
Y en la pared del convento
repercutió el eco: «yo».

– ¡Mientes! Fuí yo quien caí;
y si el casco me rompí
tendré que gastar pelucas…
– ¡Lucas!

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