El borrachito Anton

Hola, en este post quiero mostrarles un poema que conozco desde muy pequeña, mi bisabuela solía recitármelo cada tarde, ya que me gustaba mucho.

En noche oscura y brumosa
tan atontado iba Antón,
que cayó de un tropezón
en la acera resbalosa.

Soltó un feo juramento
diciendo: ¿quién se cayó?
Y en la pared del convento
repercutió el eco: “yo”.

– ¡Mientes! Fuí yo quien caí;
y si el casco me rompí
tendré que gastar pelucas…
– ¡Lucas!

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La vanidad de mi abuela

Hola este es mi post de la semana, lo escribí mientras veía a mi abuela arreglarse una mañana para ir al mercado; mientras eso sucedía me hablaba de el nuevo rímel que había comprado una semana atrás, que servía para dar un efecto 3D a las pestañas.

Sonará una trivialidad y una simple platica de mujeres, pero para mi es una alegría especial poder compartir esa clase de trivialidades con una mujer que es bisabuela de 4 niños y aun tiene más ganas de vivir que muchas jovencitas que tienen la quinta parte de la edad que tiene ella.

Es importante que las mujeres sigamos gustándonos al pasar de los años, que sigamos con ganas de cuidarnos y vernos lindas y sobre todo que nos aceptemos y nos amemos como somos sin importar la edad.

76 soles han pasado sobre su morena piel, con andar airoso y sonrisa plena se pasea aquella señora; figura de mujer mexicana que ha visto pasar el tiempo con elegancia.

Mi abuela tiene la vanidad como esencia, el candor y la femineidad de los años que han pasado sobre ella solo la ha hecho más bella; ejemplo del amor propio que no debe perder ninguna mujer en este mundo.

Cada vez que se pone rímel en las pestañas está realzando esa mirada cansada y briosa que ha visto pasar hijos, nietos, bisnietos; muchas vidas que se han visto reflejadas en esos ojos brujos que aun aman ser enmarcados.

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¿Por qué suspira el viento?

Hola, les dejo un breve cuento que espero sea de su agrado.

Una tarde Zazil le preguntaba al abuelo Jacinto. – ¿abuelo, porque el viento suena de esa manera?.

El abuelo se para de la mecedora, camina hacia el jardín, se sienta en medio, toma una bocanada de aire y llama a la niña.

– Ven Zazil quiero contarte algo-

La niña camina y se sienta con el abuelo en medio del jardín justo donde el viento toca las mejillas.

-Zazil, el viento suspira-

-¿cómo que suspira?, ¿Por qué?- dijo Sazil. Sigue leyendo

Flotar

Recientemente, mientras nadaba en unas cristalinas aguas en un cenote de Yucatán, reflexionaba sobre el acto de flotar. Para realizar esta actividad necesitas confiar y soltar tu cuerpo para que el aire pueda mantenerse en tus pulmones, aire que se debe inhalar fuertemente al cerrar de cierta manera el diafragma.

Estar dentro del agua proporciona una sensación de paz, al echar el cuerpo de manera horizontal y sentir el agua como un masaje en el cuerpo, cerrar los ojos y solo respirar.

Esto me hizo pensar en que vivir es como flotar. Sigue leyendo

La princesa Luna y el guerrero Tierra

Esta semana les dejo una linda historia, me la contó un querido amigo, una noche de insomnio y agregando un poco del toque de otro muy estimado amigo.

Desde antes de que el tiempo fuera tiempo, allá arriba, en el cielo, existía un palacio donde vivían todos los poderosos, regidos por el rey Sol.

El reino era vasto como la galaxia, pero existía la pobreza en él, esta situación traía guerras y hambre dentro del reino, pero el rey Sol tan soberbio y altivo decidía ignorar tal situación y se limitaba a pelear por mas territorio y riquezas en el resto del universo.

El rey tenía una hermosa hija, blanca como la porcelana, ojos grises y cabello plata, la hermosa princesa Luna, con su belleza alumbraba todas las noches la tristeza del reino, cambiando de forma cada 7 días.

Era observada todas las noches por un joven humilde del reino que estaba perdidamente enamorado de ella, Tierra era su nombre.

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María

El desasosiego se ha apoderado del alma inerte de María, tras un juego del destino se halla frente a dos posibles caminos, dos vidas diferentes, dos corrientes.

La primera imagen ante sus ojos es de una cueva oscura que posiblemente ni final tiene, eso María no lo sabe, solo sabe dentro de sí que es una opción y eso hace de la cueva algo especial,  voltea hacia su derecha,  la segunda opción es una camino empedrado que va de picada entre la neblina de la montaña, tampoco se sabe si ese camino lleva a algún lado.

María no sabe qué decisión tomar lo único que sabe es que no puede volver, ha venido desde un lejano territorio que ya es casi invisible a sus recuerdos, sus pies están descalzos y ensangrentados de tanto caminar, su respiración es agitada pues no ha parado desde que decidió partir, su mente se nubla en ratos tratando de decidir mientras cuadros del camino recorrido llegan a su cabeza.  Siente un frío sudor recorrer de su nuca a su espalda, síntoma de que esta anocheciendo y la temperatura comienza a descender, necesita decidir no puede quedarse ahí, nunca ha sido una opción quedarse, así de simple. Sigue leyendo

La nada, el silencio y el vacío

Y de repente al abrir los ojos descubrí que tengo tres nuevas fascinaciones, me gusta  la nada, el silencio y el vacío, sí, esas cosas oscuras y melancólicas que a nadie agradan, desde hace un tiempo que los veo en todos lados, cuando duermo, cuando me levanto, cuando como,  mientras me baño, mientras todo y cuando digo todo, es realmente todo.

Al principio me dieron miedo, sentí  latiguear un erizo por mi espalda, supongo que es producto de que la nada, el silencio y el vacío son punzantes.

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