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Quien me conoce sabe del lugar tan importante que tienen mis mascotas en mi vida. Soy de esas personas a las que no tienes que insistir demasiado para sacar el celular y agobiarte con la extensa galería de fotos que tengo de ellos. Personalmente, considero que tengo una conexión con ellos y, si bien no los veo como mis hijos, definitivamente los considero parte de mi familia y, por tanto, los trato como tal : los saludo al llegar, me despido al salir, les doy las buenas noches y platico con ellos.

No sé en qué momento comencé a hablar con ellos, pero recuerdo bien la mirada que me dedicó un compañero de trabajo al saber que lo hacía. Fue una mirada de completo escepticismo e incredulidad que al principio no logré entender, pero después comprendí que quizá para algunas personas no resulte del todo natural ya que “¿Cómo vas a hablar con tu perro si no te entiende?”… “Seguramente te sientes muy sola”… “Mi vecina la loca habla con plantas, eso es peor”…

Soledad. Tristeza. Depresión. Locura. Son los motivos por los cuáles muchas personas (que no comparten su vida con una mascota) encuentran para explicar esta conducta. Hoy en día, hay mucho debate entre cómo las mascotas deben ser tratadas y eso es tema aparte. Pero hoy quiero escribir sobre las ventajas que, en mi opinión, tiene el sentarte unos minutos a platicar con nuestras mascotas.

  1. Catarsis

En ocasiones, en las que no me apetece compartir mis problemas con amigos o familia, hablar con mis mascotas me ha resultado de ayuda para encontrar respuestas o incluso para sentirme mejor conmigo misma, pero ¿a qué se debe? Una de las razones por las que en la terapia psicológica se nos pide que hablemos de manera amplia de lo que nos preocupa,  es porque de este modo nos obligamos a organizar el discurso para que otra persona lo comprenda y se asume que, por las emociones tan intensas que en ocasiones pasamos, se nos nubla la vista de lo que en realidad está ocurriendo. De este modo, al terminar de explicar lo que nos pasa en la cabeza, nos sentimos liberados y más tranquilos; a esto los psicólogos le llaman catarsis. Hablar con nuestras mascotas nos lleva, no solo a desahogarnos sino que, al no ser juzgadas o interrumpidas por opiniones de un interlocutor, nos ayudan a identificar por nosotros mismos el problema.

  1. Fortalecimiento del vínculo con nuestros acompañantes
mascota
Imagen tomada de pixabay.com

Hablar con nuestras mascotas fomenta el mejoramiento del vínculo entre nosotros y ellos. Es cierto que el desarrollo de nuestro lenguaje es más complejo, sin embargo, ellos pueden identificar nuestros tonos de voz y el estado emocional en el que nos encontramos. Nuestras mascotas se acostumbrarán a estar en alerta, sentirse seguros e identificar algunos matices de nuestra personalidad, por lo que se adaptarán a las situaciones de una forma más precisa. Permitir que ellos conozcan nuestro estado de ánimo por voz mejorará indudablemente el vínculo que tenemos entre ellos y nosotros.

Nallely
Desarrolladora web, amante del cine del terror, los animales, la comida, la música y de los días lluviosos y fríos. Creo que no hay cosas que me hagan más feliz que ver a un perro moviendo su colita, un buen café o una tarde de películas comiendo pizza al lado de buena compañía.

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