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La metáfora es un elemento de la literatura que le da un significado distinto a una expresión de lenguaje. La palabra “Metáfora” tiene su origen en el vocablo latino: metaphŏra, y este a su vez del griego μεταφορά y significa: traslación del sentido recto de una voz a otro figurado. Este recurso literario aparece en la poesía, y es parte esencial de ella, no obstante, también es utilizado en la narrativa.

Un claro ejemplo del uso de la metáfora en la narrativa se encuentra en el cuento de Octavio Paz, “La Ola”, en el que toma un elemento como lo es una ola de más y lo traslada a un personaje humanizado que podría ser una mujer a la que el autor describe como “esbelta y ligera”. A continuación, presentaré un cuento breve de mi autoría, el cual presenta el uso de la metáfora como técnica para la escritura creativa.

Homo Sapiens

«El tráfico de la ciudad es la versión moderna de las estampidas de carácter animal»  Jumbo

Omo era un Homo sapiens quien arribó a la jungla de asfalto; había escapado de la monotonía y se aventuró a conocer nuevos escenarios fuera de su zona de confort. Entre aquel escabroso panorama comenzó a buscar sustento: agua, alimento, refugio y la sensación de protección que brinda el calor humano.

El individuo de instintos primitivos tuvo como reto adaptarse a un inhóspito ecosistema, para ello cruzó ríos plagados de tiburones, pirañas y algunos choferes furibundos del transporte público; cruzó montañas y se quedó un par de veces atorado en los elevadores viejos de algún edificio antiguo.

La soledad en ese salvaje paraje era sumamente peligrosa. Omo era un ser social, así que para augurar su supervivencia se tenía que incorporar a algún gremio. Cada Clan exigía diferentes ritos de iniciación, pero todos tenían como principal encomienda entrar y salir victorioso por una hostil cueva llamada Universidad.  

Universidad era un lugar oscuro, húmedo y repleto de diferentes tipos de depredadores: dinosaurios longevos, arpías crueles, serpientes de venenos letales, y los buitres: entes carroñeros que no dejaban pasar la oportunidad para devorar carne pútrida.

Salir ileso de aquella agreste cueva parecía un reto inalcanzable, no obstante, Omo luchó con perspicacia contra todos los dinosaurios. En primera instancia con ingenio amistó con los herbívoros, quienes convencieron al resto de los réptiles de no sacarle las entrañas al Homo sapiens.

En la travesía por la cavidad, las ponzoñosas serpientes atacaron a Omo, él se libró de muchas de ellas, sin embargo, en una atroz distracción una víbora lo mordió. La alimaña dejó al Homo Sapiens paralizado durante un semestre. La recuperación fue larga y dolorosa, pero Omo logró ponerse en pie para continuar con su misión, no abdicaría en su cometido para formar parte del nuevo clan.

El final de la oscura cueva se acercaba, la mayoría de homo sapiens no sobrevivían a la batalla final. Pero Omo se empeñaba con esmero y estaba preparado para lo que viniera. La última afrenta sería contra el líder de los orangutanes, una enorme bestia sin escrúpulos, pero no era una justa lucha cuerpo a cuerpo, sino que otro séquito de orangutanes resguardaban al líder, entre ellos destacó el más agresivo: Orangután Alba, quien dio toda una lección de moral a Omo, lo obligó a usar investiduras dignas del combate (corbata y saco).

Una pelea ardua, en la que Omo tuvo que demostrar todas sus habilidades, poner en evidencia el esfuerzo que lo había llevado hasta ese punto de la cueva. Entre sudor, lágrimas y sangre, después de vencer a cada uno de los orangutanes ahí presentes, Omo se pudo pronunciar victorioso de aquella batalla.

La celebración fue espectacular: el orangután mayor le otorgó a Omo el título de valentía por haber sobrevivido a las adversidades de aquella cavidad. Hubo mucho que festejar, entre bailes y champán, los demás miembros homo sapiens acogían a Omo dentro de su gremio. Aquella noche fue una gran gala que viviría en la memoria de muchos en la  jungla.

Sin embargo…

El destino da muchas volteretas, parecía que la cueva era un entorno bestial, pero cuando Omo por fin salió a la jungla de asfalto las tempestades se tornaron aún más agresivas.

Aquella selva era un territorio plagado de crueldad. Omo no sabía a lo que se enfrentaba, pero en el lugar residían las bestias más feroces, aquellas alimañas sin escrúpulos acabaron en un instante con la vida del homo sapiens.

Fue una manada de lobos quien en un momento devoró cualquier esperanza que pudiera vivir en el interior de Omo. Lo mordieron y golpearon hasta acabar con su vida, devoraron su carne y bebieron su sangre. Los carroñeros fueron los encargados de terminar con las entrañas del homínido.

Entre lo más profundo de la selva de asfalto yace la osamenta de aquel homo sapiens que salió victorioso de Universidad y fue asesinado en la hostilidad de la jungla.

Fuente de la imagen destacada: Ciudad de Amsterdam, 2013 Elaboración de Isabel Rivera.

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