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Me atrevo a decir que, sin excepción, todos aquellos que nos vemos en la necesidad de viajar en transporte público, ya sea por metro u otro medio, hemos experimentado el placer de los arrimones, codazos y empujones que vienen incluidos en la tarifa.

Como usuaria ahora recurrente del metro, he visto y aprendido de todo. Desde meterme en espacios en los que antes hubiera jurado que no cabía ni una molécula más, hasta lograr guardar el equilibrio entre toda una masa de personas y poder maquillarme con una sola mano. Este proceso no fue fácil, recuerdo que en varias ocasiones llegué llorando a casa y consideré seriamente renunciar a mi trabajo, el cual me encanta. Al final del día, llegaba a casa cansada y, a veces, hasta de mal humor; y pensar que el siguiente día iba a ser lo mismo no mejoraba mi estado de ánimo.

Fue un día en el que el tren llevaba más de diez minutos sin avanzar, y sin dar señales de hacerlo prontamente, que me fijé en que la mayoría de las personas (incluyéndome) formábamos un escenario por demás triste: éramos un grupo de personas apretujadas unas con otras y con caras largas. Entonces repasé y recordé las numerosas ocasiones en las que fui testigo de discusiones sin sentido, malas miradas e incluso jaloneos de cabello y pensé “Esto no puede seguir así”. Y ahí fue donde comencé un cambio de actitud y mentalidad, el cual resultó ser más sencillo de lo que creí, y en poco tiempo noté que mis viajes por el transporte público pasaron de ser una pesadilla a algo más llevadero.

Metro
Fuente de la imagen : https://pixabay.com
  1. No te mentalices a que todo estará mal
    Muchas veces ni siquiera hemos llegado al metro o al autobús y ya estamos pensando en que estará tan lleno como para escupir gente. ¡No! No te tortures desde antes y mejor ocupa tu mente en planear tus actividades del día o algo que te haga feliz.
  2. Los empujones no son algo personal
    Sí, es incómodo y sí, puede llegar a ser molesto; pero recuerda que todos están en la misma situación. Si la persona de al lado te empuja, no es porque tenga un problema contigo, si no porque, posiblemente, alguien más la está empujando a ella y así sucesivamente. No te molestes, mejor coopera y, si es posible, trata de hacerle espacio. Recuerda que, al igual que tú, todos tenemos malos días que nos ocasionan retrasos y hay muchos trabajos que penalizan el llegar tarde.
  3. Busca algo que hacer durante el trayecto
    Parte de mi molestia era que sentía que desperdiciaba mucho tiempo en el transporte. Durante todo el camino siempre iba pensando en cosas como “podría estar haciendo otra cosa” y no estaba equivocada, el detalle es que no hacía otra cosa más que quejarme. Cuando me di cuenta de esto, comencé a leer, escuchar audiolibros o avanzar con mis lecciones de Duolingo. El truco está en buscar opciones y ayudarnos de la tecnología para sentirnos productivos mientras viajamos.
  4. Sonríe
    Comencé a sonreir. Siempre que voy en el metro y el vagón está a punto de explotar, volteo a ver a alguien y le regalo una sonrisa que, casi siempre, me corresponden. Inténtalo un día y notarás la gran diferencia que este pequeño gesto puede ocasionar.
  5. Sé amable
    Ofrecerle el asiento a una persona que lo necesita más que tú, ayudar a alguien a subir las escaleras, ofrecerte para llevar en tu regazo esa mochila (que se ve pesada y estorbosa) de la persona que viene de pie frente a ti; prueba y quizá tus días mejoren tras sentir que has puesto tu granito de arena haciendo una buena acción.
  6. Respeta
    Hay reglas básicas de comportamiento que, de ser obedecidas, varios de los problemas del transporte público disminuirían: deja bajar antes de subir, posiciónate al lado derecho de las escaleras mecánicas para dejar libre el lado izquierdo, si bajas varias estaciones más adelante evita quedarte a orilla de las entradas, respeta los lugares preferenciales, no tires basura a las vías, etc. Son reglas de comportamiento que sabes tú, las sé yo y las sabe todo el mundo, pero casi nadie aplica, aunque muchas de ellas sean simple uso de sentido común. Una cosa es que haya días en los que por una u otra razón llevemos más prisa de lo habitual y otra es que no respetemos los espacios, tiempos e integridad de las demás personas. Puede que algunas veces sea complicado y molesto ver que intentas hacer lo socialmente correcto mientras los demás no, pero recuerda, si no empezamos nosotros un cambio, nadie más lo hará.

Espero que algo de todo esto te ayude a que tus viajes sean más amenos. Por último, me despido con una frase que siempre me motiva cuando todo esto no es suficiente:

“Sea bueno siempre que sea posible. Siempre es posible.”
-DalaiLama

 

Referencias

Fuente de la imagen destacada: pixabay.com

Nallely
Desarrolladora web, amante del cine del terror, los animales, la comida, la música y de los días lluviosos y fríos. Creo que no hay cosas que me hagan más feliz que ver a un perro moviendo su colita, un buen café o una tarde de películas comiendo pizza al lado de buena compañía.

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