Los espejos del cerebro: ¿por qué lloramos cuando vemos una película?

A todos nos ha pasado que lloramos mientras vemos una película triste y conmovedora, salimos llenos de miedo tras ver una película de terror, o terminamos suspirando al finalizar nuestra novela romántica favorita. Somos unos adictos a las emociones, y no satisfechos con nuestras propias experiencias personales, siempre buscamos más. Esto se debe a la capacidad de tener empatía, que no es otra cosa que adueñarse y sentir como propia una experiencia ajena, dicho de otro modo, de ponernos en los zapatos del otro. Y esto es gracias a los pequeños espejos que se encuentran dentro de nuestro cerebro pero, ¿en verdad hay espejos dentro del cerebro?

El cerebro humano pesa alrededor de kilo y medio, y entre el reino animal, la especie humana tiene el cerebro más grande en relación con el resto del cuerpo. Se estima que existen alrededor de 100 mil millones de neuronas en un cerebro humano, mientras que hay animales, como algunos gusanos de tierra, que apenas cuentan con algunas pocas.

Pero más que el sorprendente número de neuronas que tiene nuestro cerebro, lo que nos hace diferentes a la mayoría de los animales son las neuronas espejo. Este tipo de neuronas se activan cuando vemos a otra persona realizar otra acción, como comer, bostezar, llorar, etc., de forma que nuestro cerebro se activa como si estuviéramos realizando la misma acción ¿no es increíble?. Este tipo de neuronas la poseen otros mamíferos, como primates y algunas aves, ¿por qué?, el secreto está en ser animales sociales.

Cuando un animal vive en sociedad, el conocer y entender el estado de ánimo de otro compañero animal, es una gran ventaja. Nosotros con el ver el rostro de una persona sabemos si está enojada, triste o feliz; y en base a este conocimiento tomamos decisiones: si está molesta, quizá evitemos hablar con ella, si está triste, quizá nos preocupemos y nos acerquemos. Esto lo sabemos gracias a las neuronas espejo,  de forma que cuando vemos una persona triste, sabemos que está triste porque nosotros alguna vez estuvimos tristes, y reconocemos que se trata de la misma emoción. Pero, ¿qué pasa con las personas en las que no funcionan correctamente sus neuronas espejo?

En personas con autismo, por ejemplo, se cree que esto sucede. Las personas autistas suelen aislarse y evitar el contacto social. Otra persona puede acercarse para intentar entablar una conversación, pero difícilmente la persona autista le tomará atención ni mostrará señal de empatía. Se cree que esto sucede porque no pueden entender las intenciones o el estado de ánimo de las personas que les rodean, y por tanto, se les dificulta aprender a comunicarse con otras personas.

Pero si tus neuronas espejo funcionan correctamente, la próxima vez que te sientas triste sin saber por qué, siéntate un momento y pregúntate ¿en realidad eres tú o son tus neuronas espejo?

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