Karate Kid: a veces el corazón de la tortuga

Si eres un niño o niña nacido(a) en los 80’s como yo (incluso quizá en los 90’s) seguramente viste alguna vez (o probablemente muchas veces)  la película de Karate Kid, con Ralph Macchio con Daniel y el ahora fallecido Pat Morita como el Sr. Miyagi.

A veces cuando lo pienso creo que esta película fue la que inició mi afición por la cultura japonesa.

karate-kid

Hace un par de años, descubrí que esta historia que me cautivara cuando era niña, fue basada en un cuento del japonés Kezaburō Ōe (大江 健三郎 – Ōe Kezaburō), ganador del premio Nobel  de literatura, del que desafortunadamente no he tenido oportunidad de leer más que dicho cuento.

El título del cuento en que Karate Kid se basa, es “Gendai Geemu” (現代 ゲーム) que en español se puede traducir como “Juegos Modernos”, sin embargo por alguna razón al inglés recibió el título de “Sometimes the Heart of the Turtle”. A continuación escribo una traducción al español (sacada de una en inglés) que yo misma hice de este cuento. Aclaro que  no soy traductora profesional y que no es mi intención ofender a ningún traductor con este burdo interno, sino compartir algo que me gustó, se aceptan correcciones.

Pueden ver el original (en inglés) aquí: https://goo.gl/UAyQBh.


El departamento estaba limpio y bien conservado pero aun así obviamente viejo y obviamente barato. Daniel tenía que cargar las cajas de la mudanza por una larga escalera el cuarto del piso de arriba. Caminó con una pesada caja en sus brazos y pateó la puerta de madera. Ésta se cerró en la cara de otro joven.

Daniel tiró la caja – Lo siento ¿Estás bien?

La sangre fluyó de una herida en la frente del hombre joven. Fluyó por su cara hacía abajo y manchó su camisa, la cual era de franela gris. Fluyó, encharcándose en el suelo. Fluyó. Y el joven se quedó ahí, mirándolo, sus ojos grises y penetrantes, como aquellos de una enojada, anciana tortuga.

– Soy Grayson – dijo.

– Soy Daniel – respondió Daniel.

– ¿Fue karate con lo que pateaste la cerca?

-Sí, conozco un poco.

-¡No sabes nada! – Dijo Grayson, aun sin emoción, aun sin revisar su herida.

*

Daniel terminó de mover las cajas al departamento. Permaneció en su balcón, mirando su nuevo hogar. Su mamá estaba adentro. Ella lo había arrastrado aquí, a California, para tomar un nuevo, mejor pagado trabajo. Él la maldijo, aun cuando bendecía el sol que esparcía sus doradas emisiones sobre los árboles, la tierra que sostenía sus raíces putrefactas, con fino gradualismo, en las costas de la arena que la putrefacta tortuga tomó como hogar, conocido como el mar de California.

-Sí, el mar – murmuró, sus ojos cruzaron – puedo alcanzar el mar


Por ahora les dejo este fragmento, nos vemos en el próximo post, para conocer la continuación de esta conocida historia.

Leer la segunda parte

Leer la tercera parte

Leer la cuarta parte

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2 comentarios en “Karate Kid: a veces el corazón de la tortuga

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