La vanidad de mi abuela

Hola este es mi post de la semana, lo escribí mientras veía a mi abuela arreglarse una mañana para ir al mercado; mientras eso sucedía me hablaba de el nuevo rímel que había comprado una semana atrás, que servía para dar un efecto 3D a las pestañas.

Sonará una trivialidad y una simple platica de mujeres, pero para mi es una alegría especial poder compartir esa clase de trivialidades con una mujer que es bisabuela de 4 niños y aun tiene más ganas de vivir que muchas jovencitas que tienen la quinta parte de la edad que tiene ella.

Es importante que las mujeres sigamos gustándonos al pasar de los años, que sigamos con ganas de cuidarnos y vernos lindas y sobre todo que nos aceptemos y nos amemos como somos sin importar la edad.

76 soles han pasado sobre su morena piel, con andar airoso y sonrisa plena se pasea aquella señora; figura de mujer mexicana que ha visto pasar el tiempo con elegancia.

Mi abuela tiene la vanidad como esencia, el candor y la femineidad de los años que han pasado sobre ella solo la ha hecho más bella; ejemplo del amor propio que no debe perder ninguna mujer en este mundo.

Cada vez que se pone rímel en las pestañas está realzando esa mirada cansada y briosa que ha visto pasar hijos, nietos, bisnietos; muchas vidas que se han visto reflejadas en esos ojos brujos que aun aman ser enmarcados.

Unos labios rojos son su característica, rojos como la pasión de cada palabra que pronuncia, de voz fuerte y firme que se ha ido torneando a lo largo de tantos años y tantas luchas.

Es grato verla parada frente al espejo poniéndose el colorete, peinando sus canas, perfumando su cuerpo, inyectando ganas de quererse, ganas de apapacharse, sus 67 lunas solo le hacen más brillante la mirada.

Mujer mestiza que orgullosa luce su terno, campante y galante luce su porte, su fuerza y su amor.

Baila al ritmo de la jarana segura de sí misma y de esas formas que le han dado los años.

El lazo de su cabeza es cual corona que lleva triunfante una reina, se contonea al ritmo del sarao que marca el palpitar de su corazón.

Pisadas entaconadas que se aferran a la vida con ganas, con raíces.

Manos que llevan los ríos en cada arruga, decoradas con un lienzo en cada punta del dedo.

Ya han de pasar los años en cada una de nosotras, nuestras pieles han de sentir muchos soles y nuestros pies andarán en muchas tierras y nada sería más bonito que andar por esta vida con la vanidad de mi abuela.

MarleCZ

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