¿Por qué suspira el viento?

Hola, les dejo un breve cuento que espero sea de su agrado.

Una tarde Zazil le preguntaba al abuelo Jacinto. – ¿abuelo, porque el viento suena de esa manera?.

El abuelo se para de la mecedora, camina hacia el jardín, se sienta en medio, toma una bocanada de aire y llama a la niña.

– Ven Zazil quiero contarte algo-

La niña camina y se sienta con el abuelo en medio del jardín justo donde el viento toca las mejillas.

-Zazil, el viento suspira-

-¿cómo que suspira?, ¿Por qué?- dijo Sazil.

– Mi pequeña te voy a contar una historia tan vieja como la misma luna. El viento que escuchas y sientes en tus mejillas viene de muchas partes, viene del norte, del sur, del oriente y del oeste.

Cada viento suspira por su propia añoranza.

Hatza ha (viento de agua en maya) el viento del sur, es el suspiro húmedo de Hunracán (dios maya del viento) . Ese viento llora a su gente, a sus raíces, suspira llamando a Tepeu (dios del cielo) recordando juntos a la civilización perdida y la sangre derramada en aquellos años de la conquista. Pero a veces suspira para ayudar a Ixchel (diosa de las cosechas) a sembrar vida en esta tierra mi niña que desde hace tantos años nos acoge.

El viento del norte mi niña, ese es el que más suspira, suspira a sus niñas, a sus hermanas, a sus mujeres, esas almas inocentes que desde hace tantos años han sido arrancadas de la tierra. Metzaka (diosa de la luna tarahumara) seca sus trenzas con estos suspiros, trenzas donde guarda las almas de estas niñas perdidas. Es el mismo viento seco, el que después de suspirar suelta su furia y arrasa con coraje los áridos desiertos cobrando venganza de sus desventuras.

Chihuacóatl (diosa del viento totonaca) es el viento del oriente, el viento alegre, el que baila y silva. Ese trae sonrisas mi niña, es mujer y suspira de amor por su gente, es el que a su paso refresca. Aparece de noche y suspira en cada oído que encuentra.

El viento del oeste es el viento serio, Quetzalcóatl (dios náhuatl de los vientos) es el viento firme, el viento erguido, el que acompaña las noches de octubre cuando Metstli (luna en náhuatl) brilla con más fuerza. Quetzalcoatl suspira por sus descendientes, por los hijos del maíz que caminan lejos de nuestras tierras, por los hijos asesinados en batallas más sangrientas que las mismas batallas de los guerreros ancestrales.

Cuando se juntan los cuatro vientos mi niña suspiran al mismo tiempo por sus hijos e hijas que sufren, que matan, que lloran y lastiman. Chihuacóatl ya no canta, solo suspira su melancolía.

Los cuatro suspiran mi niña, sienten el dolor de sus hijos e hijas, pero sabes mi niña no todos los suspiros son de tristeza, también los cuatro vientos suspiran de alegría cuando sus hijos e hijas ensalzan a su tierra, cuando veneran a sus raíces, cuando cantan y bailan al son de la vida misma.

Cierra tus ojos mi niña, escucha los suspiros del viento, ¿Cuál escuchas?

MarCZ

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s