Migración, identidad y procesos educativos informales

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“Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta” Freire

Hoy que regreso a escribir lo que en mi cabeza da vueltas y en lo que en mi historia se escribe, me gustaría poner en la pantalla un tema que, en medio de la complejidad que suponen las transformaciones de nuestra época, resulta para mi interesante: la migración. 

Es más, considero que no sólo es un tema específico de nuestro tiempo y espacio, sino de todos los tiempos y espacios por los que la humanidad ha transitado; hemos de aceptar que la historia de la migración, es la historia de la humanidad, y en un mundo en el que las fronteras cada vez a veces más difusas y otras marcadas, en el que los medios de comunicación nos unen y nos desunen, hablar de migración supone no sólo hablar de un proceso causal y de influencia económica, social, cultural o política, que en sí mismo es complejo, sino también de un proceso educativo en las nuevas (y las viejas) generaciones. Proceso que no sólo está en las aulas escolares, sino también en los diversos contextos en el que los individuos se desarrollan en ámbitos no formales e informales, y que en conjunto suponen un cumulo de aprendizajes específicos propios de individuo migrante.

Para mi, comprender la realidad educativa, implica reflexionar sobre el contexto de cada uno de los sujetos que la conforman, sus realidades, sus necesidades y sus identidades. Al ser el individuo migrante un sujeto que cambia de contexto, en su caso, la migración no sólo supone el desplazamiento geográfico del sujeto sino también la constitución de condiciones específicas en la construcción de la identidad y de sus procesos educativos.

Por ello, presento aquí una breve introducción de la construcción de ideas que mi mente, experiencia y diversos autores han contribuido a desarrollar, y de las que me he servido para plantear una investigación a profundidad sobre el tema, centrándome en los jóvenes,  de manera que para el lector de mis a veces muy pensadas y a veces espontaneas palabras, sirvan de algún modo para construir opiniones al respecto, divertirse con las elucubraciones de una estudiante de pedagogía, o bien, simplemente para tener un agradable rato de oseo.

En el estudio de la realidad, la migración es un fenómeno que, al ser vinculado con la educación, nos permite comprender el amplio significado del concepto “educación”. Como menciona Cooms (Valdés: 1999: 60), parte de la crisis educativa mundial nace de limitar lo educativo a la escuela, siendo que existen una gran variedad de procesos que no necesariamente tienen lugar en ella, por ejemplo, los procesos educativos informales; que representan lo aprendido en la vida diaria y que, en el caso de los migrantes, integran los procesos de aprendizaje y formación que desarrollan en el transcurso de su movilidad.

El estudio de la dinámica y formación de los jóvenes migrantes, nos plantea pensar en que los procesos en los que están construyéndose son distintos a los de los demás jóvenes dado que, hablar de jóvenes migrantes, supone aludir a individuos en construcción donde la sociedad, la cultura, el tiempo, el lugar y su propio proceso de migración y de educación, convergen e influyen significativamente en el desarrollo de su identidad.

La identidad, a partir de una perspectiva sociocultural, se aborda como un proceso de construcción; de acuerdo con Sieglin (2008) no puede ser considerada como un fenómeno inmutable y permanente, sino cambiante que se nutre de la memoria social producida en  los espacios  y la vida cotidiana. Podemos comprenderla como “un proceso subjetivo  y frecuentemente auto-reflexivo por el que los sujetos individuales definen sus diferencias con respecto a otros sujetos mediante la auto-asignación de un repertorio de atributos culturales generalmente valorizados y relativamente estables en el tiempo” (Giménez, 2005:9) o dicho de otra forma como “una construcción dialógica que se edifica en una continua dialéctica relacional entre la identificación y la diferenciación, entre la pertenencia y la diferencia” (Guerrero, 2002:102).

La identidad, por lo tanto, es una construcción social y personal (por eso es individual y colectiva), que al ser entendida como una construcción subjetiva que define a cada individuo, dicha construcción también debe ser comprendida como un proceso educativo, que partir de los aprendizajes acerca de sí mismo y el entorno, otorga a los individuos las posibilidades de construirse a sí mismo.

Un proceso educativo informal, “un proceso que dura toda la vida y en el que las personas adquieren y acumulan conocimientos, habilidades, actitudes y modos de discernimiento mediante las experiencias diarias y su relación con el medio ambiente” (Coombs, 1974, en Valdés, 1999: 60). Por eso, al hablar de identidad y el proceso educativo informal que su construcción supone, al estar influida por el contexto, el tiempo y el espacio, la migración es una variable que aparece como problematizadora pero inherente en el desarrollo de la sociedad actual; y que, hasta cierto punto presenta un nuevo campo de análisis en el estudio de los procesos y situaciones que acontecen a la par del fenómenos migratorio.

Onoda (2007) plantea que la migración no tiene un fin ni un origen único y es entendida como el desplazamiento de los sujetos  de una localidad, estado, ciudad o país  a otro (a),  que nace de múltiples necesidades o decisiones, y está encaminada al cumplimiento de muy diversas metas.

Consecuentemente, ser inmigrante o emigrante fija características específicas en el individuo para la determinación de su identidad. El contexto representa para él un espacio de significación e interiorización de esos mismos significados; sí el contexto varía, la construcción de dicha identidad  también. Ahora bien, si a esto complementamos que la construcción de la identidad depende de igual forma del grupo social al que el individuo pertenece, si hablamos de jóvenes nos referimos por tanto y  de acuerdo a Margulis (2001), a un grupo cuyo  proceso de construcción específico se influye por el contexto propio de los individuos y las características que éstos les confiere.

Es decir, desde esta perspectiva, la juventud migrante se constituye,  a través de la forma en la que los individuos  se agrupan, se expresan y participan en la sociedad en la que están inmersos; ésta determina las condiciones para tomar sus  puntos de  vista en sus ambientes íntimos y colectivos, y la construcción y desarrollo de sus procesos educativos, tanto formales como informales.  En consecuencia con lo anterior, se plantea que los jovenes migrantes construyen y constituyen a un grupo con características todavía más específicas que determinan su proceso de formación personal; son jóvenes,  forman un grupo cuyo vínculo está determinado por  el rango de edad, el contexto y el momento; y son inmigrantes, sujetos en movimiento.

Los planteamientos anteriores tienen la finalidad de poner en la pantalla las lineas teóricas de las que parto para preguntarme:

  • ¿De qué manera ser migrante influye en el proceso de construcción de la identidad de las y los jóvenes?
  • ¿Qué relación existe entre el proceso de construcción de la identidad y los procesos educativos informales de las y los jóvenes migrantes durante la etapa de adaptación de estos en un nuevo contexto transitorio?

Como pedagoga me interesa, más que proponer soluciones a las problemáticas que la migración presenta, analizar  y preguntarme sobre la vinculación entre la construcción de la identidad y los procesos educativos informales  de las y los jóvenes migrantes durante su adaptación a un nuevo contexto transitorio; porque quiero comprender (antes de proponer)  el contexto de los jóvenes migrantes,  como jóvenes, individuos y sujetos geográficos, capaces de desplazarse y migrar a un lugar desconocido para aprender a adaptarse a las nuevas prácticas culturales y sociales; a las nuevas calles; a la nueva situación (la mayoría de las veces en solitario); a una nueva ciudad, que  influye de manera significativa en la concreción de su currículum como historia de vida; y de lo que éstos jóvenes, como individuos son y pueden ser.

Bibliografía citada en éste texto:

Giménez, Gilberto (2005) “La cultura como identidad y la identidad como cultura” en III Encuentro Internacional de Promotores y Gestores Culturales, pp. 1-20.

Guerrero Arias, Patricio (2002). “Notas sobre cultura e identidad” en Antropología y Cultura, una mirada crítica a la identidad, diversidad, alteridad y diferencia. Quito, Ecuador: Abya–Yala, pp.  102-109.

Sieglin, Veronika (2008). “(Des) encuentros interculturales, reconfiguraciones identitarias y poder” en Migración, interculturalidad y poder. México: Plaza y Valdes/UANL, pp. 29-75.

Onoda, Masako (2007). La educación básica de los niños migrantes y la legislación pertinente: estudio contrastado internacional (Tesis doctoral). Recuperado de UAEH-Tesis de Doctorado [http://www.uaeh.edu.mx/nuestro_alumnado/icshu/doctorado/documentos/La%20educacion%20basica.pdf] [4 de Noviembre de 2012].

Valdés Sagües, María del Carmen (1999). “B. Concepto de educación” en La difusión cultural en el museo: servicios destinados al gran público. España: Trea, pp. 58-74.

 

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