Mi sexo utópico

Hola, en esta ocasión me gustaría compartir con ustedes un monologo que escribí hace algún tiempo sobre lo que una chica vive al pensar en su primera relación sexual; ¿cuántos de nosotros no tuvimos miedo? ¿cuántos no sabemos qué hacer o qué pensar? 

Existen muchos mitos acerca de la primera vez que, si nos detenemos a pensar, muchas veces marcan la vida y las decisiones de cualquier ser humano;  nuestra sociedad nos dice que el sexo es algo malo y no está bien hablar de ello; la industria nos presenta al sexo como una mercancía,  y la escuela como un tema que no debe ser tratado, pero, ¿qué es en realidad? 

El sexo se ha convertido en catalizador de problemáticas, en un acto impuro que la sociedad celebra y condena hipócritamente, sin embargo, de acuerdo con Freud muchas de las dolencias sociales y personales del ser humano son producto, precisamente, de la represión sexual a la que nuestra cultura nos somete; sin embargo, debemos pensar seriamente en si es realmente congruente continuar reprimiendo hablar de sexo, trabajar sobre el sexo, en un mundo que nos demanda (desde hace mucho) abrir nuestras mentes a la verdad de nuestra especie y comencemos a conscientizar a nuestra cultura sobre nuestra naturaleza sexual, sobre el reconocimiento de nuestros impulsos y la libertad que ello implica a nuestro ser. 

Es momento de que cada uno nos permitamos responder a las preguntas “¿qué es el sexo? ¿qué significa tener relaciones sexuales” y demos a pie a que el sexo utópico no sea una fantasía sino una realidad.

Espero que lo disfruten. 

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MI SEXO UTÓPICO

“Hola, ustedes no me conocen pero tienen que saber que nunca un pene a penetrado mi vagina.

Nunca un hombre ha visto todo de mi, mi cuerpo no ha sido tocado con pasión reciproca y mi pasión no se ha desbordado al punto en que mi cerebro por completo se apague y mi corazón bombeé sangre, mucha sangre que caliente mi cuerpo y escape en un frenesí de placer. Mi cuerpo y mi alma desnudos nunca han sido presentados tal cual son ante otro, en el encuentro bello, natural, excitante y paciente en el que me encuentre con ese ser, y al ir descubriendo y explorando juntos nuestra geografía corporal, beso a beso, caricia a caricia, al clavar mi mirada en la suya refleje lo que soy, para que al mirarme pueda ser yo al ser suya.

Nunca me he hecho una con el otro, para que durante un instante el nosotros sea algo tangible, algo físico y no mental; para que la pasión desborde a la razón y el deseo sea cumplido para ser realidad.

Una realidad que en estos momentos parece utopía, un sexo alternativo al que realmente existirá; un sueño. Yo creo que merecemos utopías, son tan naturales en el hombre como respirar ¿qué es un sueño si no algo real porque quien lo sueña existe? Este sueño es una relevación de un sexo posible, que nacerá de su propia realización…he ahí el problema.

Si no lo he hecho no es porque haya tenido oportunidad; consciente e inconscientemente quiero hacerlo, lo pienso, lo imagino, pero no, no ha sucedido. Quizá no ha llegado el momento indicado, quizá no ha llegado la persona indicada…no, no, no, no es eso: tengo miedo.

Tengo miedo de que mi sexo utópico sea una realidad; algo real que no podré cambiar a placer en mi imaginación, un momento que dejara de ser esperado para ser realizado, y eso, no sólo me asusta, me aterroriza.

Quiero que suceda, en verdad quiero hacerlo, pero ¿y si no me gustas? Dicen que la primera vez duela mucho ¿en verdad dolerá? ¿Cómo sucede? ¿Y si el dolor no sólo es físico? ¿Cómo entra el pene en la vagina? ¿Hay un imán?

Casi no sé nada sobre el sexo y la teoría no ayuda mucho; dicen que debe ser por amor pero,  ¿Y si me da asco? ¿Si hago algo mal? ¿Y si me equivoco? ¿Si lo arruino? Cuando me pongo nerviosa hablo y hablo, ¿y si hablo, hablo, hablo, hablo, hablo y hablo y no me callo durante el proceso? ¿Si lo harto? ¿Si no me gusta lo que hace mi pareja? O bien ¿y si me gusta y me vuelvo adicta al sexo, ninfómana? Puede que me guste y al final el amor sea sólo un pretexto para buscar placer; quisiera que fuera con amor, pero ¿y si lo hago y el amor se acaba?

Pero bueno, si lo pienso detenidamente no sé qué es el amor ni creo llegar a saberlo aún; me gusta pensar que como dijo Virginia Wolf “el amor es sólo una ilusión, una historia que una construye consciente todo el tiempo de que no es verdad y por eso pone tanto cuidado en no destruir la ilusión”; una ilusión que de ser destruida me dejaría en el abismo mismo de no tener una excusa moral para tener sexo porque no sé qué es el amor.

Sin embargo, el no saber es la raíz del saber. ¿Entonces, debo no saber y sólo  hacerlo? ¿Tener relaciones con amor? ¿O sin amor para saber si es necesario?

Antes mencione que un pene nunca ha penetrado mi vagina, pero mi mente ya comenzó a trabajar muy rápido y si entendemos que un beso, un abrazo o una caricia son cosas naturalmente sexuales por el simple hecho de provocar placer…creo que sí he tenido una relación sexual.

Cuando tenía 16 años tuve a mi primer novio; el mejor amigo de mi hermana, un chico alto, lindo y sumamente gracioso al que veía perfecto; él es una persona maravillosa, jamás había sentido que mi corazón latiera tan rápido que parecía que se saldría, mis piernas temblaban cada vez que se me acercaba; de acuerdo a mi criterio adolescente yo estaba enamorada de él y me alegraba poder besar sus labios todos los días, eran como una dulce droga.

En aquel tiempo yo pasaba las noches sola en mi casa, bueno, sólo me acompañaba mi hermana y me llamaban para saber cómo estaba; así que pensé que sería lindo que mi novio pasará la noche conmigo, quería dormir entre sus brazos y amaneces con él, saber que no tenía que soñarlo porque estaba a mi lado (como verán si estaba muy embobada); se lo propuse y el por supuesto acepto. Hicimos un plan: no podíamos irnos juntos de la prepa porque por la tarde mis primos pasaban a la casa, pero yo lo vería a las 7:00pm en la esquina de mi casa, cuando las visitas se hubieran ido, y lo llevaría conmigo. Llegó puntual.

Esa tarde me bañe y arregle, quería verme linda para él; limpié mi casa y prepare algo de cenar, pensaba que sólo veríamos películas, jugaríamos juegos de mesa con mi hermana y dormiríamos; y sí, al principio vimos una película no tan bien, jugamos un rato, pero mientras mi hermana veía la tele, lo invite a platicar a mi recamara y ahí inicio todo.

Yo dormía con mi hermana, por lo que al llegar cada uno se sentó en una cama; mientras hablaba veía sus ojos y sabía que ambos pensábamos en que estábamos solos como nunca habíamos estado. Él se levanto, se acerco a mí y me beso, yo tome su rostro entre mis manos y lo acerque más, nos recostamos en la cama. Los besos incrementaban poco a poco su intensidad y nuestros cuerpos se reunían; su mano tembló cuando se acerco a mi cintura y me pidió permiso para ponerla ahí, yo respondí apretando su espalda contra mi cuerpo; no sabía que pasaba pero no quería que dejara de pasar.

Nuestras manos comenzaron a moverse rápida y torpemente recorriendo al otro, la ropa nos estorbaba per ninguna se atrevía a quitársela; todo comenzaba a ponerse muy intenso, rodábamos en la cama de vez en vez y nos enredábamos en el edredón; mis piernas estaban entrelazadas con las suyas el besaba mi cuello, nuestras manos temblaban, yo tocaba su pecho, sudaba excitada, pero en mi cabeza había un caos; por una parte quería que pasará lo que parecía que iba a pasar, lo quería, los dos nos deseábamos, yo quería que se quitará la ropa y luego me la quitará a mí, se suponía que nos amábamos, era suficiente; pero otra parte de mi se negaba porque era mi casa, mi cama, mi hermana podía entrar en cualquier momento  y no era nada de lo que pude haber soñado, ni sabía que hacer; pensaba que todo estaba mal. Recordaba las palabras de mi mamá,  sus locas ideas y sus estúpidas acusaciones; en mi mente había un caos, si lo hacía ella tendría razón y yo sería mala… ahora sé que no son más que tonterías pero en aquel momento pesaban mucho. Además, jamás habíamos platicado de eso como pareja, ¿también sería su primera vez? Porque la mía sí, ni siquiera sabía si era la primera vez de ambos o sólo mía; yo sabía que él lo quería hacer pero yo no estaba segura de querer hacerlo, no que fuera así. Sin embargo, no podía dejar de besar sus labios, de acariciar su piel, de tocarlo.

Justo cuando pensé que aquello iba a pasar de besos y caricias a algo en lo que por fin podríamos quitarnos la ropa y un condón que no sabía de dónde podría sacar… mi hermana abrió la puerta.

Me asuste y nos envolví en el edredón; cuando ella pregunto que qué estábamos haciendo no sabía si contestarle o salir corriendo, él sólo se rió; me dio mucha vergüenza, pero mi hermana también se rió y se fue. Estaba tan asustada que pensé en salir corriendo detrás de ella y quedarme en la sala, suplicando que olvidará todo; pero no recuerdo en qué momento volví a besar mi novio, ahora con más intensidad, tanta que mi cerebro por completo se apago y le quite la playera. Estaba disfrutando mucho el contacto con su piel, tener el control de su cuerpo, sentirlo arriba, sentir la adrenalina y el sudor recorrerme; mis manos comenzaron a moverse rápida y torpemente y una voz en mi cabeza me decía “hazlo”; ya íbamos por quitarle el pantalón cuando reaccione.

Otra vez estábamos llegando al punto crucial en el que mi hermana no iba a regresar a interrumpirnos, aquello iba directo a perder mi virginidad y hacer lo que quería en ese momento… y no pude continuar.

Él estaba sobre mí y lo empuje; brinque de la cama y lo miré, estaba entre asustada y asustada, sentía enojo hacía él y cuando lo vi a los ojos supongo que exprese mi molestia porque él me observo y susurro “si no quieres está bien”.

Yo ya no quería nada en esos momentos; me sentía muy mal así que me recosté en la cama abrazando mis piernas y comencé a llorar; él me abrazo, se quedo a mi lado y susurro que todo estaba bien; me besa la frente y dijo “que bonita te ves de madrugada”.

Esa noche él seguía ahí, en mi casa y en mi cama, pero ya no me atreví a acércame; durmió a mi lado pero no lo toque;  me sentía sucia, mi cuerpo estaba sudado y olía a desesperación, no podía ver a los ojos a mi hermana, ni siquiera a él, lo estaba queriendo odiar…no dormí mucho esa noche.

Ahora saben que si tuve una relación sexual, hasta cierto punto mi sexo utópico se estuvo a punto de hacerse realidad porque todos los elementos estaban o podía darse, sobre todo el amor;  entonces ¿por qué digo que no es posible si casi lo hago realidad?

Creo que de nuevo la respuesta está en la ilusión; tengo la idea de que todo debe de ser perfecto, de que mi pareja debe ser una gran amor, que me tiene que gustar, que tiene que ser una ocasión especial; que debo hacer todo bien y que no puede haber ningún error.

Pero eso no puede ser, si bien es cierto que puedo soñar e idealizar algo nunca será como yo lo  espero y menos si lo espero en su totalidad; puede que sea con alguien que ame, pero igual puede lastimarme; puede ser en el lugar y momento indicados pero no gustarme o volverme a negar, puede ser todo tan rosa al principio y terminar tan rápido que ni siquiera tenga tiempo de disfrutarlo; puedo que lo haga enamorada y termine por odiar a esa persona.

El proceso o el resultado ya no importan porque son momentos inciertos e impredecibles; soñar en necesario, pero nada puede estar definido porque todo está moviéndose siempre, la única condición de un sueño es precisamente creer en él pero con consciencia de que nace, se concreta y muere en la realidad.

Lo único que tengo que hacer es dejar que las cosas sucedan, que pase lo que tenga que pasar y sólo saber tres cosas: 1) que lo que suceda es mi decisión, 2) que quiero hacerlo y porque quiero lo hago, y 3) que soy consciente y no me voy a arrepentir de nada.

Se trata de “navegar en un mar de incertidumbres a través de archipiélagos de certezas”, certezas de mis decisiones; y para ello debo actuar, tomar una decisión y apostar por ella.

Mi lado perverso, sensual y sexual tiene derecho a salir porque forman parte de mí; la cosa es ser consciente de la responsabilidad que esas decisiones sobre  mi cuerpo, mis sentimientos, mi placer, sobre mí. No estoy segura de nada aún, no les voy a decir que saldré y me acosaré con el primero que se me ponga enfrente, pero hoy se que ha llegado el momento de dejar de querer ser siempre tan racional, de olvidar ideologías de perfección en un ser tan imperfecto como yo y sólo comenzar a sentir.

¡Hey! Ya, ya, ya, ya…ya aclaré mis ideas y me siento lista para mi primera vez ¿ya era hora no?, pero ¿sabes? Ya sé que nada de lo que imagino pasará tal cual y que todo lo que ya dije es cierto para mí, pero he de confesar que aún sueño con que al menos, en mi primera vez suene “Feeling Good” de Muse como Soundtrack de momento y todo huela a fresa.

No puedo evitar seguir soñando ¿qué quieren que haga? Soy lo que sueño, y si yo sueño mis sueños son reales y posibles ¿no?”

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2 comentarios en “Mi sexo utópico

  1. El “problema” con el sexo, según yo, son los significado que le damos: pecado, prueba o acto de amor, etc. Para mí, el sexo es un acto realizado para satisfacer una necesidad biológica, nada más. Pienso que si empezáramos a concebirlo de esta manera el ejercicio de la sexualidad sería mucho más libre.

  2. Excelente post, te alabo el haber compartido algo ta íntimo con los lectores, ojalá mas de nosotros nos atreviéramos a hablar de nuestras experiencias para eliminar los prejuicios, sobre todo de las nuevas generaciones, y así conducirnos a vidaa sexuales mas plenas 😀

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