Un paseo por el Museo Nacional de Arte: la obra de Manuel Ocaranza

El Museo Nacional de Arte es uno de los recintos más importantes de México. Actualmente se encuentra ubicado en la calle de Tacuba en el centro histórico de la ciudad de México, a unos metros del Palacio de Bellas Artes. El enorme acervo que guarda es muestra de la gran diversidad de temáticas que se han trabajado en la pintura mexicana entre los siglos XVI y XX.

El museo resguarda casi 4000 obras entre las que se encuentra parte de la producción de Manuel Ocaranza: talentoso pintor que inició sus estudios en la Academia de San Carlos a los 20 años de edad y le dio un giro a la temática pictórica de su época al retratar situaciones de la vida cotidiana femenina.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando Manuel Ocaranza era estudiante de la escuela de artes plásticas más importante de México, la tendencia pictórica estaba centrada en la producción de retratos, paisajes u obras con temática nacional. En la exposición de 1869, Ocaranza se distinguió por la presentación de dos obras muy elogiadas: El amor del colibrí y La flor muerta. Dos años después, expuso en la Escuela Nacional de Bellas Artes una obra de pequeñas dimensiones nombrada La cuna vacía. Estas tres obras se caracterizan por tener como figura central a mujeres jóvenes situadas en un escenario doméstico.

Tanto El amor del colibrí como La flor muerta fueron leídas por la crítica y los expectadores contemporáneos a través de una mirada moral que las entendía como una metáfora de la pérdida de la inocencia y la virginidad.

La flor muerta, Manuel Ocaranza

La flor muerta, 1868

El amor del colibrí, Manuel Ocaranza

El amor del colibrí, 1869

Debido a la composición, ambas pinturas pueden entenderse como partes contrapuestas de una misma escena, algo así como un antes y un después de la misma historia. Las dos jóvenes se encuentran en un espacio doméstico orientadas al exterior y rodeadas de vegetación.

El análisis detallado de las obras, como el expuesto en el excelente artículo de Angélica Velázquez Guadarrama, resalta la existencia de elementos comunes y simbólicos en ambas obras. Uno de esos elementos es la azucena que desempeña un papel central en la composición de las obras. Ambas jóvenes contemplan con atención una flor que simboliza la pureza e inocencia.

Otra obra de Manuel Ocaranza que si bien no recibió tanta atención como las comentadas anteriormente pero que también tiene una composición muy detallista es La cuna vacía.

La cuna vacía, Manuel Ocaranza

La cuna vacía, 1871

Los tonos de esta obra son más oscuros que las presentadas en 1869 y es que el tema que trata también lo es. La pintura muestra a una joven mujer situada ante la que posiblemente fuera la cuna de un hijo al que ha perdido. La joven expresa en su vestimenta el duelo por la pérdida de un infante del que quedan rastros como un pequeño gorro y un juguete tirado en el suelo.

Aunque la representación de la muerte no es inusual en la pintura, la del duelo no es tán común, especialmente el de una mujer tan jóven. En La cuna vacía podemos ver la muestra de una situación cotidiana durante la segunda mitad del siglo XIX: la mortalidad infantil y la edad tan corta de las madres.

La pintura costumbrista, de la cual Ocaranza es representante, tiene como característica el carácter sentimental que expresa. Las obras del pintor mexicano son un medio por el cual el espectador puede adentrarse en la vida cotidiana de personajes comunes; son una mirada a un espacio privado, a un momento totalmente íntimo. Sus obras están cargadas de elementos simbólicos que hacen de cada pintura un discurso complejo que no solo construye a los personajes expuestos sino que recrea su entorno social y su situación anímica.

Referencias bibliográficas

  • Fernández Justino. El arte del siglo XIX en México, México, UNAM-IIE, 1967.
  • Manuel Ocaranza y sus críticos, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 1987.
  • Velázquez Guadarrama Angélica, “Castas o marchitas: El amor del colibrí y La flor muerta de Manuel Ocaranza”, en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, núm. 73, México, UNAM, IIE, 1998, pp. 125-160.
  • Más información sobre las obras de Manuel Ocaranza en el Munal.
Araceli Puanta (México, 1989).    Historia, música, literatura, arquitectura, diseño.    librosverdeazules.tumblr.com
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