Uno de mis escritores predilectos es el maestro Mario Benedetti, las razones son muchas, pero la principal es que al leer sus obras me siento bastante identificada, tanto en mis experiencias personales como en mi filosofía de vida.

Hace un par de años tuve la oportunidad de leer uno de sus cuentos titulado “Sábado de gloria”, en las últimas semanas, una serie de eventos en mi vida, me han hecho recordar este cuento, el cual nos invita a reflexionar sobre qué estamos haciendo de nuestras vidas, en mi caso me ha hecho replantear varias preguntas: ¿Hasta qué punto es sano seguir una rutina? Lo que hacemos día a día ¿realmente nos hace felices? o ¿solamente seguimos un estereotipo que nos ha marcado la sociedad? ir a la escuela, hacer el mandado, trabajar, los sábados son para pasear y visitar a los familiares, los domingos a terminar todos esos pendientes (escolares, de la casa, del trabajo, etc.) ¿Esto es realmente lo que queremos hacer de nuestras vidas? y es que todas estas preguntas toman sentido cuando nos hacemos consientes de que la vida nos puede ser arrebatada en un instante. Por esta razón debemos atesorar los detalles más simples que nos hacen felices y desprendernos de aquellos que no.

Los invito a leer este cuento y a reflexionar qué detalles, por más simples que sean, son aquellos que los hacen sentir vivos: una buena charla, un rico café, ver el cielo, un abrazo largo, un beso inesperado, leer un libro, caminar descalzo, la brisa en la cara o simplemente la risa de un ser amado.

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8 comentarios

  1. Yo agregaría la charla con alguien especial, bajo la lluvia, es de las mejores cosas que he tenido o el olor de la tierra cuando comienza a llover :D. Me has animado a leer el cuento.

    1. Estoy de acuerdo contigo, definitivamente es una de las cosas más placenteras, a mi también me gusta charlar bajo la lluvia 😉

      Espero sea de tu agrado el cuento.

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