Trascender

En esta ocasión solo quiero compartirles un breve cuento, sobre la trascendencia, espero les guste.
Una anciana que vivía en un pueblo muy pequeño la cual todos conocían porque siempre estaba sentada vendiendo flores en la esquina, un día vio un gran gentío por las calles y pensó en ir a ver qué era lo que estaba pasando.

– ¿Qué es lo que está pasando? Le pregunto a una mujer que venía entre la gente y ella con cierta repugnancia le dijo.

– No creo que te interese, es un líder espiritual muy famoso. Tú para que quieres estar aquí, deberías regresarte a tu esquina. Ese es tu lugar. la pobre anciana solo le contesto

– Muchas gracias

La vieja anciana intento acercarse a aquel líder espiritual, aunque las personas no lo dejaban pasar con tanta facilidad. Hasta que logro acercarse

– Señor, ¿Cómo puedo dejar de ser una vendedora de flores y ser una persona como las demás? El sabio volteo y con una mirada llena de tranquilidad le dijo

– ¿Para que quieres ser como los demás? –  la pobre se sorprendió por la respuesta

– Sólo quiero ser mejor, poder dar algo más a los demás y quizás me recuerde alguien cuando mi tiempo termine, no quiero solamente ser la pobre anciana vendedora de la esquina.
El sabio sonrió y con la más dulce voz le dijo:

– Pues comienza por dejar de pensar como si fueses un mendigo y sólo piensa en tu finalidad, eso que quieres lograr, trasciende con tus actos, con tu vida, y haz lo que tengas que hacer.

La anciana llorando le daba las gracias por sus palabras y entre lagrimas le decía que nunca nadie lo había tratado con tanto amor y respeto. El sabio siguió su camino.

Con el tiempo aquella anciana había muerto, pero la gente recordaba a una señora muy sabia y muy rica, la cual les había dado tantos consejos a todos, que tenía muchas tiendas de abarrotes donde al que no tenía dinero para comprar comida o algún otro producto se los regalaba; era muy buena con todos los de aquel pequeño pueblo y que siempre fue muy feliz.

Si aquella anciana hubiera escuchado aquellas voces que le decían que no era su lugar, que ella no era más que una pobre vieja sin beneficio alguno en y para la vida, no habría logrado llegar a trascender.
“Ir más allá de los limites”

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