El Dibujante

Hola, hoy les dejo un cuento de mi autoría, lo escribí hace algunos años, espero les guste.

El dibujante

Después de mucho caminar para llegar la escuela de dibujo que tanto había soñado, un joven dibujante se paró frente al arco de una ciudad, observaba detenidamente los detalles de este, pero con mayor curiosidad una inscripción que decía “Nunca dejes de mirar a tu alrededor, aunque te hayas fijado un objetivo”; se le hacía peculiar aquella frase.

Entro a esta ciudad por aquel arco de piedra, observaba detenidamente cada cosa nueva que esa ciudad le ofrecía, de repente miró a un pequeño sentado en una escarpa, escribiendo con sus dedos en la tierra, una extraña frase, ¿Quién soy?, el dibujante estaba intrigado y desconcertado, ya que no concebía que un niño de tal edad tuviera tan tremenda pregunta en su mente, entonces recordó su niñez y miro hacia atrás, recordando cuando el aun era un rapazuelo que jugaba entre la hierba y que en alguna ocasión llego a preguntarse ¿Quién soy?. Entonces la pregunta del niño ya no se le hizo tan extraña, se sentó en una piedra frente al niño y comenzó a dibujarle con su tiza en su cuaderno de dibujos. Plasmó en el papel la mirada de aquel niño que se cuestionaba sobre su existencia. Terminó el dibujo y podía sentir la tibia brisa de aquel verano.

Continuo su recorrido por aquel nuevo lugar, al llegar a una iglesia, observo a una joven sentada llorando en un pequeño arriate, ella era bella y él pensaba, siendo tan bonita y tan joven por qué habría de llorar, se detuvo por unos instantes y quiso plasmar ese sentimiento, la dibujo con el rostro pálido y húmedo pero con una mirada de certeza en alguna confusión.

La joven noto lo que hacia el dibujante y le pregunto: – ¿por qué me dibuja? – el respondió: – porque su mirada me recuerda a algo hermoso, pero no sé que es – como puedes ver algo hermoso aquí, no te das cuenta de quién soy – el respondió: – eureca, es ahí donde está la belleza, usted se ha reconocido como es y aunque llora usted sabe de su existencia y está consciente de ello- La joven lo miro con enojo, y le dijo- es usted un loco, déjeme sola por favor-.

El dibujante se levantó, sonrió y siguió su camino, mientras recordaba que durante su adolescencia también lloro por darse cuenta de su humana verdad.

Sintió hambre, a lo lejos vio un pequeño establecimiento donde podría comer algo, llego al lugar hambriento y emocionado; al entrar noto que el pequeño lugar era humilde comparado con los restaurantes que había observado en su recorrido por la ciudad, más sin embargo el lugar estaba lleno, había gente riendo, conversando, comiendo o simplemente degustando un café, aquel lugar le recordó su hogar, que aunque era sencillo siempre estuvo lleno de gente que realmente quería estar ahí, que como aquel lugar estaba siempre lleno de alegría y buena comida.

Se sentó a esperar; al cabo de unos minutos se acerco una señora que caminaba con dificultad, realmente le costaba llegar y pasar entre las sillas, mas sin embargo venia con una gran sonrisa y con una singular emoción en sus palabras, le preguntó: – ¿desea ordenar?- el dibujante pidió su almuerzo, y se quedo esperando mientras observaba a esta mujer que aunque con muchos problemas para moverse realmente disfrutaba lo que hacía, saco su cuaderno y comenzó a dibujarla, la dibujo con ese dificultoso vaivén que le causaba una pierna mala, pero se enfatizo en aquella mirada feliz y agradecida con la vida, de poder estar ahí siendo útil a pesar de los problemas.

Esta imagen le hizo recordar a su abuela que aunque vieja y cansada, ya sin casi poder ver y caminar, se levantaba todas las mañanas con ganas de vivir y con el corazón lleno de amor, siempre cantando a dar de comer a sus aves, recordó que aquella anciana de blancos cabellos siempre sabia; decía “El día que dejamos de servir para vivir entonces es el día en que realmente hemos muerto de espíritu, y en poco tiempo encontraremos la muerte física“.

Degusto su almuerzo, pagó y se fue; no sin antes dibujar aquel lugar que realmente parecía un hogar.

Mientras más caminaba más hermoso le parecía el lugar, con sus pequeñas calles empedradas, angostas, que tenían un eco romántico entre sus paredes, casas antiguas de techos altos, que presumían la riqueza colonial que había sido plasmada en ellas, ese aire húmedo y salino que podía sentir sobre su piel le dejaba una sensación grata.

Se paro en una esquina y comenzó a dibujar un callejón que por el ángulo parecía un par de brazos esperando un tierno abrazo y el reflejo del sol sobre estas calles emitían un placer descriptivo que plasmó en su lienzo.

Al terminar, se sintió algo cansado y decidió buscar un lugar donde pasar la noche. Caminó algunas calles más hasta ver un hotel, que por su pinta era algo excéntrico, con su color amarillo y adornos verdes, raras ventanas y una puerta alta y azul, pero a la vez daba curiosidad entrar en él, por lo que aunque lo pensó un poco, recordó que hace algún tiempo un amigo le dijo unas interesantes palabras “ llamamos diferente a aquellas cosas que nosotros no vemos como habituales, pero bajo qué criterio puede clasificarse así, si el ser humano mismo es diferente como individuo y raro por ende, ya que ninguno es igual, por lo que la percepción de lo raro y excéntrico es cuestión de quien lo mire”.

Después de recordar esto entro a aquel lugar, y era realmente extraño pero muy acogedor, se acerco a la barra para pedir una habitación, se le acerco un señor grande de edad, y le dijo – Bienvenido joven, ha llegado a el lugar correcto para expandir su imaginación – el dibujante hizo un gesto de extrañeza al no estar seguro del porque de sus palabras, el anciano al ver su expresión dijo. – veo que trae un cuaderno de dibujo en la mano, por lo que intuyo que anda en busca de ideas que plasmar, aquí todo es diferente, me he encargado de que este lugar invite a imaginar y a innovar, por eso lo poco normal de su aspecto, este lugar es el que me mantiene vivo, ya que a través de sus paredes y muebles, puedo manifestar mis ideas, y me regocijo cuando veo que la gente entra por curiosidad, ya que cumplí mi objetivo, que es despertar esa sensación de saber más; que es lo que hace grande al espíritu humano.

El dibujante se quedo pensando en lo grande de las palabras de este anciano, le sonrió con un gesto de agradecimiento por las palabras compartidas. El anciano le dio sus llaves y el dibujante se dirigió hacia su habitación que estaba en el 3 piso.

Mientras subía la escalera mejor comprendía al anciano, ya que el lugar era realmente peculiar, pero mostraba a cada detalle la forma en que se transforma y divaga el pensamiento humano, en cada escalón, en cada silla, en el mismo aire se observaba el matiz versátil de lo que llamamos conciencia, maravillado ante esto, llego a su habitación, al entrar se sintió en paz, el ambiente de la habitación por alguna extraña razón lo hacía feliz, lo hacía sentirse dentro de su propia imaginación, como buen dibujante al ver las formas y los colores se daba el placer de sonreír, la extraña ventana triangular de color escarlata parecía insinuarle su conciencia, el dibujante se sentía extasiado pero también muy cansado, se recostó en su cama y se quedo dormido.

Esa noche el dibujante pudo ver en sus sueños la escuela que tanto anhelaba encontrar, aquel lugar donde le enseñarían todas las técnicas para a dar mayor vida a una imagen a través de las emociones guiadas sobre un lienzo.

A la mañana siguiente se levanto muy animado, bajó y entregó las llaves al anciano y le pidió que lo dejara dibujarle, ya que en sus ojos cansados se podía observar el destello de una mente joven e innovadora, el anciano acepto gustoso y posó junto a lo que él llamaba el objeto más preciado del lugar, una viejo cuadro desgastado que mostraba un camino de colores hacia el cielo.

El joven termino de dibujarle, y pregunto a este, por qué el cuadro era el objeto más preciado, el anciano respondió:- es simple, este cuadro lo dibuje yo, y plasma mi camino de vida y hacia dónde voy y como podrás ver solo fue un bosquejo de lo que haría en el camino, y heme aquí satisfecho de haber cumplido mi deseo.- El joven sintió que de nuevo este señor le había mostrado una vida de colores, agradeció por todo y siguió su camino. Al salir; dibujo la fachada de aquel lugar y debajo de este puso una pequeña frase “vive siempre en colores y formas diferentes”.

Seguía caminando, pero no podía encontrar ese lugar que buscaba, se acerco a una pequeña tienda para pedir indicaciones, y ¡Oh! Sorpresa, llevaba más de 2 días por el camino equivocado. Y tomando en cuenta el camino que había que recorrer se dio cuenta que jamás llegaría a tiempo a la escuela, ya que si no llegaba la mañana del viernes ya no podría quedarse en ella.

Sintió un abatimiento terrible por tan semejante error. Pero decidió continuar, pensó para sí mismo. – Si explico lo sucedido, tal vez tenga una oportunidad – Recordó en esos momentos las palabras de su madre antes de salir de casa. –“Aunque el tiempo y todo diga que “Ya no”, tu siempre dile que “Sí”, a veces el que más tiempo sostiene su nota es quien tiene la razón”.

Siguió su camino, a paso veloz, de la nada por venir distraído pensando en su destino, casi fue arrollado por un coche, el dibujante voló por los aires, mas sin embargo salió ileso. El conductor espantado bajo a socórrelo, le pido disculpas. El dibujante se levanto, se sacudió y sonrió, y le dijo – no ha pasado nada, continuare mi camino.- El conductor le dijo: – me siento apenado por lo ocurrido ¿a dónde vas?, quisiera poder ayudarle para reparar mi falta-. El dibujante explicó que se dirigía a la escuela de dibujo que se encontraba en la gran ciudad, y que iba muy retrasado por lo que no podía detenerse ni siquiera a charlar. El conductor sonrió y dijo, – yo voy para la gran ciudad, yo puedo llevarte, sube.

El dibujante se sintió inmensamente feliz, subió al coche y paso un día junto a este nuevo personaje, durante el trayecto contaron sus anécdotas, el conductor era un joven contador de la ciudad que gustaba de reposar los fines de semana en aquel hotel excéntrico que el dibujante había conocido.

El conductor decía que ahí podía hacer una introspección y relajarse cada vez que se sentía agobiado, y que al igual que a él, la magia de las nuevas formas y colores siempre lo renovaban.

Al llegar a la ciudad el dibujante y el conductor se despidieron sabiendo en su corazón que tenían un nuevo amigo.

Por fin el dibujante estuvo frente a la gran escuela que tanto había soñado, se paro frente a ella y comenzó a dibujarle, quería que antes de entrar plasmar sus emociones en el dibujo.

Terminó de dibujar, guardó su tiza, su cuaderno y entro a la escuela.

El solo hecho de estar ahí lo hizo inmensamente feliz, ya que su primer objetivo estaba cumplido, llego el día y hora correcta, agradeció a dios por el atropello y por su nuevo amigo, ya que sin ellos no habría llegado, aquel tremendo raspón en el brazo siempre le recordarían aquella tumultuosa vivencia.

Solicitó hablar con el rector para solicitar su ingreso, después de unos minutos su solicitud fue aceptada, el dibujante estaba enormemente satisfecho y feliz; por fin estaba donde quería estar, después de mucho caminar llego a su destino, recordó todas aquellas cosas que vio durante su trayecto y se dio cuenta que algo en él había cambiado. Había crecido. Algo en su interior le mostraba que todas esas pequeñas cosas le habían hecho crecer, salió de casa siendo un dibujante y a la llegada de su meta, se había convertido en un Imaginante.

Durante los primeros minutos de su estadía ya se sentía diferente; hizo los protocolos que cualquiera; se le asigno su habitación en el internado, se dirigió hacia su nuevo hogar muy contento con el corazón lleno, esa noche el dibujante abrió su cuaderno de dibujo y sintió de nuevo la emoción de aquellos parajes.
Vio a la lejos la imagen de aquellos personajes que en primera estancia eran simples personas realizando cierta actividad, pero que en el fondo tenían una gran lección que enseñar; lección que solo seria dada si era buscada con la lupa del alma, ya que son de aquellas joyas que la vista física jamás podrá ver.

Por fin, había aprendido a ver la belleza en cada cosa que nos rodea, algo que para un artista es muy importante, como se puede crear si no se es fanático de los sentimientos, se necesita ser admirador activo de la vida, compañero de andanzas del destino y enamorado fiel de la realidad humana para poder plasmar en un lienzo la grandeza desvirtualizada de la concepción del sentimiento unido a nuestra propia esencia.

En ese momento aquella frase que vio en el arco ahora le parecía más sabia ya que si nos limitamos a ver solamente lo que deseamos sin expandir las ideas a otras razones y nos concentramos ciegamente en un solo punto dejamos de ver las maravillas que nos ofrece la vida, los regalos mágicos que nos da el destino, nos convertimos en seres que caminan aferrados a un camino sin disfrutar de él, seres incapaces de concebir con imaginación una nueva belleza, una nueva luz en el propio ser.

Se sentía pleno al sentir en su alma esa chispa de vida llena de curiosidad que pocos alcanzan, se sentía humano y aun así era feliz, se sentía parte del universo.

Esa noche durmió satisfecho con el corazón lleno de vida y de paz…

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5 comentarios en “El Dibujante

  1. Gracias por tu comentario Akami, los paisajes son de varios lados que he conocido como un pueblito que se llama El Naranjito en Veracruz, ahí vi un arco que me llamo la atención, en algunos describo Campeche, el hotel es como podría describir mi mente.
    A grandeza desvirtualizada me refiero a que nadie se ve como realmente es, todos nos adornamos con lo que sentimos en el momento pero al final todos plasmamos nuestra esencia en lo que hacemos.

  2. Excelente cuento, me gustó mucho esta frase: “Se puede crear si no se es fanático de los sentimientos, se necesita ser admirador activo de la vida, compañero de andanzas del destino y enamorado fiel de la realidad humana para poder plasmar en un lienzo la grandeza desvirtualizada de la concepción del sentimiento unido a nuestra propia esencia”. También me encantaron los paísajes que describes ¿En dónde tomaste tu inspiración?… Y una pregunta, qué quieres decir con “grandeza desvirtualizada”.

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